ETA dentro de ETA
En algún momento, pensando sobre la situación de ETA tras decretar el cese de asesinatos y retomarlo posteriormente en la T4, argumenté que la decisión de abandonar el terrorismo en la izquierda abertzale ya estaba tomada. Después han venido la ruptura del 'proceso' y la reorientación por parte de Zapatero de la estrategia antiterrorista. Aun así, algunas voces, a menudo bien informadas, como Egibar, continúan apuntando que el 'proceso' no está del todo roto. Estas 'desiderata' de Egibar, que pertenece al sector soberanista del PNV, tal vez responden más a esa visión de que ETA está acabada que, por supuesto, al hecho de que realmente estemos en el instante de suficiente madurez como para certificar que el terrorismo en Euskadi ha terminado. En esa visión a medio plazo creo que tenemos coincidencia.
A mi modo de ver y como también hemos publicado aquí ya, el error táctico de Zapatero fue establecer que la negociación era un objetivo político y no estratégico. Desactivar a ETA requiere que su desarticulación (otros lo llaman derrota) sea el objetivo de la política antiterrorista, mientras la negociación pueda ser, en un instante coyuntural concreto, una estrategia de aplicación para la consecución de ese objetivo finalista. Es decir, si se dialoga o negocia con ETA no es para realizar concesiones, sino para descuadernarla. En esa línea, por tanto, no caben concesiones políticas... y no caben porque, además, no son necesarias. Quienes temen que se hagan a ETA cesiones en términos de política territorial no han entendido todavía que el independentismo democrático las conseguirá en un par o tres de décadas. Imaz ha sido quien mejor ha entendido, al menos públicamente, que ETA ha terminado, y por eso quiere despegar de la violencia etarra el legítimo mensaje soberanista del PNV, que en el subconsciente colectivo de los españoles está asociado a ETA.
A pesar del derrape táctico de Zapatero, Rubalcaba estaba al acecho. Por ahí se comenta que el ministro de Interior no había creído nunca demasiado en la indefinida 'tregua' etarra y se había dedicado a ser el contrapeso de Zapatero en el, también entre comillas, proceso de paz. A lo mejor es que Rubalcaba también tiene esa visión prospectiva y resulta que Imaz, Egibar, Rubalcaba, Otegi y 'Josu Ternera', todos tan dispares, tienen en común esa capacidad canina de olfatear que ETA se está desarmando pero que no ha llegado todavía su punto de maduración. Y tal vez su punto de maduración sea más interno que externo, tenga más relación con desarrollos internos a la propia banda terrorista que con cuestiones de posicionamiento en procesos externos.
Así las cosas, puede que Rubalcaba tuviera su 'plan B' y, de repente, no hacen más que producirse detenciones en Francia y desarticularse estructuras y subestructuras terroristas. A mí me gustaría pensar que el 'plan B' era el 'plan A' desde el principio, porque eso supondría que estamos regidos por inteligencias prospectivas que piensan en los procesos como jugadores de ajedrez. Pero reconozco que es un espejismo demasiado romántico, e ignoro si Rubalcaba sabe jugar al ajedrez. En todo caso, el independentismo en Euskadi avanzará por vías políticas (y ante eso el PSOE, por ejemplo, tiene una clara fractura en su propia casa) y ETA se fragmentará por implosión interna, se quieran ligar o no ambos caminos en las agendas de unos o de otros.
Los primeros movimientos de la partida de ajedrez que se libra en el interior de ETA los están ganando quienes juegan con las fichas negras, movidas por 'Txeroki' y compañía. Las fichas blancas de 'Ternera' y Otegi están en la cárcel, que es por otra parte donde deben estar para que la estrategia antiterrorista del Gobierno sirva a una política antiterrorista de Estado. El atentado de la T4 fue un enroque de la identidad terrorista etarra que, estoy seguro, no se decidió en el comité ejecutivo de ETA dirigido por 'Ternera'. El asesinato de dos ecuatorianos en Madrid materializó un golpe interno en ETA que pretendía, pero que no ha logrado, descabezar a 'Ternera'. Tanto el antiguo parlamentario de Batasuna y terrorista en activo como su par en la izquierda abertzale, Otegi, han salido mal parados de la agresiva jugada de las fichas negras y han tenido que sacrificar a la reina, que está en prisión.
Sin embargo, como saben quienes juegan al ajedrez, la reina puede recuperarse con el trabajo en solitario de un peón. Lo complicado de entender en la partida etarra es que se juega sobre un tablero en donde los elementos responden a la lógica de la física cuántica, de manera que el peón blanco debe de ser, en realidad, un peón negro. Es bastante lioso y puede llevar a pensar que el atentado de ETA en la T4 es un movimiento que tiene su correspondencia en las detenciones en cadena que la banda está experimentando, y va a experimentar, durante meses. Ahora está moviendo 'Ternera', que lleva muchos años ensayando partidas.
Por supuesto, todo esto que digo son especulaciones. Quienes idearon el golpe de la T4 tendrán la tentación de recurrir a repetir el movimiento terrorista, porque piensan que tuvo éxito en cortocircuitar el 'proceso de paz'. De ahí la probabilidad adjudicada por los analistas (aparte de lo que tenga el mensaje de preparación a la población por si acaso ocurre) de que un atentado de ETA vaya a producirse en breve. ETA puede atentar en noviembre o en enero para tratar de condicionar el ánimo de los electores, pero no le va a servir de mucho estratégicamente. Si 'Txeroki' no cae detenido antes, ni siquiera ETA está en condiciones ahora de justificar ante sus propias bases terroristas el asesinato de ciudadanos. Lo tiene crudo.
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia

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