EL ARTE Y LA ESTUPIDEZ
Sabiendo que me meto en terreno pantanoso al hablar sobre arte contemporáneo, mas si cabe, cuando uno es un autentico profano en esta materia, tanto en lo que a arte contemporáneo se refiere, como en el clásico. Me atreveré, en cambio, a entrar al trapo al hilo de una entrevista a José Javier Esparza. Del que lo único que sabia hasta ahora era que escribía una pequeña columna sobre TV en un diario de tirada local… Si el se permite escribir un libro,¡ no voy yo a escribir un post!
En un extracto de aquella entrevista, se dice:
Por dejar las aseveraciones de Esparza, para el mismo, que se defiende con soltura, tirare de la RAE, donde en su primera acepción al definir arte dicta tal que asin: “Virtud, disposición y habilidad para hacer algo”. ¡Creo que soy un gran artista!
Es cierto que tengo virtud, disposición y habilidad para hacer algo, diría mas, muchos lagos… alguno de los algos inconfesable, ¡pero con gran disposición! En fin, iremos a la siguiente acepción: “manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”. Bueno parece que esto ya es otra cosa…
Me temo que en esto del arte contemporáneo en el que para los profanos parece que vale todo y en consecuencia lo creado no vale nada, el kit quizás este en aquello de “desinteresadamente” de la definición. Un artista, expresa una visión personal y desinteresada. Una visión expuesta de manera bella, hermosa, talentosa que encandila al espectador. Cuando se pierde esa parte de “desinterés”, se entra en la provocaron, en el querer crear una reacción en el espectador y entonces es cuando todo vale. No se busca expresar una visión particular, únicamente. Se busca una expresión provocadora, que de que hablar y entonces se entra en una dinámica manipuladora. De querer crear una reacción concreta en quien visiona la obra, y eso es a lo que se referian en la entrevista sobre explorar la estupidez. Pero sin el matiz de disfrazarla de inteligencia. Y esto ya, ofende. De ahí el rechazo de el común de los mortales.
Si pones una mierda pinchada en un palo, lo llamas “mierda pinchada en un palo”. No pretendas que te aplauda por la osadía de poner una mierda pinchada en un palo y llamarla a las claras… por que yo pondré un pollo picándote en la vaina y lo llamare “que te la pique un pollo”.

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