Estamos acostumbrados a dar por hecho que el ser humano, por propia naturaleza, es autodestructivo y en ese contexto, los conflictos que se desarrollan con extrema violencia, nos parecen algo tan humano como cualquier otro quehacer diario. Sin embargo, Willian Ury, además de antropólogo ES uno de los mayores expertos en mundiales en negociación. En su libro “obtenga el si en una negociación” analiza los dos primeros millones de años de la humanidad. por supervivencia, aquellos primeros humanos se basan en la convivencia y la cooperación y es en los últimos 10.000 años de historia es donde nos empezamos a encontrar con los conflictos en su modalidad mas destructiva, que según William Ury es a causa del sendentarismo y el acomodamiento. Por tanto, bajo este análisis podemos concluir que en el1% de la existencia humana es donde se dan las reacciones violentas y beligerantes, frente a un 99% de paz y convivencia. ¡Tenemos solución!
Los conflictos, además son el pan nuestro de cada día. Constantemente nos estamos enfrentando a conflictos de diversa índole en nuestras relaciones sociales, laborales, familiares, de pareja e incluso con nosotros mismos. Los conflictos, en si, no son ni buenos ni malos, ni positivos ni negativos, depende de la respuesta que les demos. En función de esa reacción que tengamos hacia el conflicto, lo resolveremos de manera constructiva, lo cual nos enriquecerá. O lo resolveremos de manera destructiva, lo que nos deshumaniza, saca lo peor de nosotros, en ocasiones se llegan a justificar reacciones que en cualquier otro ámbito se rechazarían de plano...
Sin embargo, los conflictos, un mismo conflicto, no se desarrolla a lo largo de la trayectoria que lleve de manera uniforme. No es una foto fija y variara de destructivo a constructivo, en muchas ocasiones, si saber cual ha sido el detonante para esa transformación. Por ello, es importante que nos enfrentemos a los conflictos en los que estemos inmersos con total sinceridad (cuanto menos hacia nosotros mismos), ya que no se trata de llegar a mártires, sino de llegar a solventar los conflictos de manera constructiva pero pragmática.
Una de las observaciones que se han dado en este curso para afrontar los conflictos ha sido la de afrontarlos bajo la tesis de que el conflicto no es algo externo a nosotros. No es algo que esta entre “mi oponente” y yo. El conflicto, empieza en uno mismo, uno mismo es parte misma del propio conflicto. Una de las patologías de los conflictos destructivos, es la deshumanizacion. Y esta se basa principalmente en el alejamiento de uno mismo del conflicto para así poder analizar al oponente, no como una persona con ideología, cultura, costumbres, hábitos,... distintos a los míos, sino como algo, que ni siquiera es persona, es “conflicto”, “es enemigo”, es causa de mis sufrimiento, es la raíz misma de mis males y una vez que al “oponente” los deshumanizamos, ya nada de lo que se le haga, nada de lo que padezca, tiene que ver con sufrimiento, “se lo merece”.
Muchas veces ante algo que nos supone un conflicto en el que nos implicamos, la reacción es visceral, es intuitiva. No caigamos en la candidez, no se trata de “poner la otra mejilla”, no dejar que nos pisoteen, esta claro que reacciones viscerales las tendremos. Pero siempre hay un impas, de “paz antes de la tormenta”. Ese es el momento en el podemos aprovechar para reflexionar sobre los fundamentos mismos del conflicto. Partiendo siempre desde uno mismo, desde la implicación que supone el conflicto, sobre la perspectiva de la que estamos afrontando el conflicto. Un momento para hacer un balance de gastos e ingresos. Sobre el coste que nos ha supuesto el conflicto hasta ahora y la estimación de lo que nos puede costar, en contraposición a los beneficios que hemos obtenido y la perspectiva de obtenerlos que tenemos en las circunstancias en las qie se desarrolla ese conflicto.
La mayoría de las veces, si se coge el conflicto en sus inicios, es probable que se llegue a una pronta solución aceptada por ambas partes. Pero ni es la tónica habitual (con lo que habrá que partir de realidades de conflictos destructivos en los que el “cáncer” de la violencia este muy avanzado) y habrá que tener en cuenta conflictos en los que no haya alternativa a la lucha (como en los que se vulneran derechos humanos fundamentales, en los que no se puede rebajar un ápice la exigencia de su cumplimiento).
No ha habido formulas mágicas en este curso, sino bases sobre las que reflexionar. Es un curso inacabado, pues comenzó el Lunes, pero no termino el Miércoles. Es un curso que ahora lo hemos de continuar por nuestra cuenta, cada uno en su día a día...
Pero resulta interesante que haya comenzado...